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Para que nos sirve una policía a quien no se le tiene confianza y se le teme.

    Por Robert Benítez//EsteNoticia.Com// Dolor
y repudio en la comunidad cristiana, indignación presidencial, reacción de
rechazo en la población secular y videos de policías colgados en las redes,
fueron  solo una parte de las repercusiones
que dejó a su paso el horrendo asesinato de un par de esposos pastores  sin ninguna justificación.

       A raíz del triste suceso, han surgido
voces que piden la disolución de la Policía Nacional por un nuevo cuerpo del orden,
con otro perfil y comportamiento distinto porque los actuales carecen de Respeto, Confianza y Admiración.   

        Lo que sucedió con los evangélicos
sucede todos los días en el país, cientos y cientos de ciudadanos caen abatidos
a manos de miembros de esa institución, es solo que las víctimas no gozaban del
privilegio de ser cristianos y de que existieran sobrevivientes que
testificaran a su favor,  para evitar así
la versión casi nunca creíble, de los Policías
Asesinos.

      Detener un vehículo, por más sospechoso
que parezca, comenzar a disparar como si en nuestro país la uniformada
ostentara la facultada de ejecutar la pena de muerte, es una acción criminal y máxime
en un estado donde ´´ La Presunción de
Inocencia ´´
está establecida en nuestra legislación.

      Una rápida reacción del jefe de la policía,
estableciendo que los involucrados iban a ser sometidos a la justicia, como que
si eso fuera a devolverles la vida a los siervos de Dios, en vez de satisfacción
lo que provoca es más rechazo y miedo hacia una institución que garantiza todo
menos EL ORDEN Y LA VIDA.

         Garantizar el orden debe ser su misión,
proteger al ciudadano es su responsabilidad y combatir la delincuencia es su deber,
si no pueden cumplir con eso, entonces para que la necesitamos, que la
disuelvan ya y que se cree un cuerpo que justifique y garantice su existencia.

  Colgar videítos en las redes sociales, en
donde algunos miembros defienden la tesis de que
NO TODOS SON IGUALES, es una gran verdad, pero es a la vez un
argumento inoportuno e insípido que no le devuelve la vida a dos ciudadanos
ejemplares a los que la uniformada no supo proteger, al contrario los puso en
peligro de muerte.

        En unos días todo se olvidará, la vida
seguirá su curso normal y esos mismos policías que hoy están en reflexión por
lo que ha sucedido, volverán a las calles a poner de manifiesto su Conciencia Muscular.

      Siendo esto así es obvio que necesitamos
una nueva policía que no nos ponga en peligro, sino más bien que nos proteja y
que sepan actuar como se presume lo deben hacer, cuando los persiguiendo a los
que  están  en conflictos con la ley y los inocentes,
incluyendo los que profesan la fe cristiana, estén en las calles o se crucen en
su camino.  

          

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